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Moira, de Julien Green

6 octubre 2008

Hay que andarse con cuidado con esta novela porque, aunque amarillee un poco por su pérdida de rabiosa actualidad, muerde como el oso al cebú.

Es la historia de José, un chico joven educado en el más estricto de los puritanismos de la Norteamérica sureña. Es un recién llegado a la Universidad. Alojado en un campus con varios pabellones privados. trabará amistades y conversaciones que nos irán desgranando su rectísima, exigentísima, invariabilísima personalidad, rayana con la pureza enfermiza. Cuando José se desnuda, nunca mira su cuerpo. Es incapaz de leer pasajes escabrosos de los clásicos, como el momento en que Romeo se fija en una pera y se imagina desnuda a su amiga Julieta. Rompe el libro de Shakespeare, lo destroza ante la mirada atónita de un amigo. Ni siquiera Chaucer, el autor de Los Cuentos de Canterbury, le relaja, en todo cuanto lee encuentra una frontal desviación de la pureza. No se fija en esculturas de desnudos, “detesto los ídolos”, dice. José es un expatriado en un mundo ininteligible y salvaje. Su conciencia, además, le inflige dolor por cualquier falta que comete. Hay un momento en que tiene que pedir perdón a un compañero por una insensatez cometida, pero el acto de ser perdonado, le parece demasiado fácil y rápido. Mientras lo medita, oye una voz en su interior: “Te has equivocado, Dios no perdona tan pronto. Está escrito que ningún impúdico entrará en el Reino de los Cielos. Estás perdido”. Es un castigador de sí mismo, un especialista del autoflagelo.

No se admite los placeres más livianos o agradables, en todos sospecha una presencia nocturna y maléfica: “la noche estaba llena de olores deliciosos, y él respiraba, a pesar suyo, como si la cosa no hubiera sido totalmente permitida”. No quiere ir con traje elegante, ya que su religión es una religión de lo salvaje, como la vestimenta de Juan Bautista. 

Y es entonces cuando aparece Moria, una joven que, aun no siendo hermosa, es la muestra evidente del apetito carnal. Una mujer con aire de zíngara, que se arregla para cautivar y lo consigue. Moira, al notar que aquel joven la desprecia y ni siquiera se atreve a mirarla, provoca un encuentro inopinado con él. Entra en su habitación, cierra la puerta con llave, se la guarda en el escote y tratará de seducirlo. José, anonadado y confuso, pronto recuperará la calma y luchará contra sus deseos fingiendo que lee. Cuando Moira, aburrida de la falta de conversación, decide marcharse, es atacada por José que, antes de atraparla sexualmente y gozar de ella, la mata.

Dice San Francisco de Sales en una nota al inico de la novela de Julien Green: “La pureza sólo se encuentra en el Paraíso y en el Infierno”. “Moira” es una novela sobre la aberración de una pureza mal entendida, sobre una educación rigorista y desencarnada que genera sus propios monstruos.

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Commentarios

One Response to “Moira, de Julien Green”

  1. rodrigo on octubre 8th, 2008 21:55

    veo que ya lo has terminado…

    un abrazo

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