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La televisión en tiempos de crisis

29 septiembre 2008

Dicen que en en el grupo Prisa las cosas ya no son como en los viejos tiempos. Su consejero delegado, Juan Luis Cebrián, se la tiene jurada al Gobierno, le acusa de haber roto el modelo audiovisual por las televisiones públicas y la guerra del fútbol. Cebrián no duerme por las noches, el insomnio le desmantela los logros profesionales. Decía un personaje de una novela de Kawabata, que las noches de insomnio ofrecen sapos, perros negros y cadáveres de ahogados a sus víctimas. Cebrián, que tiene las ojeras del color del fondo de los pozos, ha confirmado recientemente la pérdida de rentabilidad del diario El País, aunque también dice que está mucho mejor que sus competidores. En este punto, aunque no quiera reconocerlo, se parece a su enemigo Zapatero, cuando dice que en economía descollamos por encima de franceses e italianos. Lo mejor es compararse con los vecinos, para humillarlos o minusvalorarlos. Pero lo juicioso es que cuando uno se compara con el de al lado, tiene que vérselas con la verdad. Pero ni en el caso de Zapatero ni en el de Cebrián se han ajustado sus cifras a la verdad. El País ha visto descender sus resultados casi un 35% en el primer semestre de este año. Unedisa (El Mundo y Recoletos), un 16,9%. La rentabilidad de los diarios regionales de Vocento bajó un 29,5% y el lastre del gratuito Qué! y los costes del plan de recuperación de ABC, bajaron un 61,7% la rentabilidad del grupo .

En la televisión las cosas también se tambalean, y Sansón sigue agitando las columnas y provocando el pánico de los que se las creían muy felices. A Luis, el marido de mi amiga Patro, lo acaban de echar de una televisión comercial, de las de renombre. Luis conoció a Patrocinio hace más de 40 años. Cuando se decidió a casarse con ella, se la llevó a Chikito, un bar ya desaparecido de la milla de oro madrileña, y se lo dijo entre martinis. “Cariño, quiero que seas tú y sólo tú quien me patrocine la vida”. Así de castiza fue su declaración a Patro. Desde entonces vivieron felices, y él trabajaba en televisión hasta anteayer. “Ahora volveré a los libros”. Yo le he dicho que no se quede con remilgos de becario vapuleado, y que vuelva a dar batalla y se cuele en Internet, que las barreras entre la televisión e internet están cayendo con la extensión de la banda ancha y la conversión de la TV al formato digital (TDT, cable, satélite).

El ejemplo lo tenemos en Telecinco, que ya no es una televisión si la definimos como una empresa concebida para producir y distribuir un canal generalista abierto. Es una empresa de producción, comercialización y gestión de contenidos para su distribución por cualquier canal, de la TDT a internet hasta llegar a los móviles. Le digo que no es ninguna tontería, que se meta en Internet y no se apure. Y que, además de la audiencia, ¡en Internet empieza a haber dinero! Y más ahora, en tiempos de crisis y recortes. La publicidad de Telecinco bajó un 2,3% el primer semestre, por debajo de la caída del 4,1% de media de las televisiones, con descensos de más del 10% en cadenas como Antena 3, que acaba de anunciar que emite toda su programación en directo para los móviles de Vodafone. El modelo lo tenemos en lo que ha hecho RTVE durante las olimpiadas, que sirvió más de 11 millones de vídeos.

Luis me mira y me dice que vuelve a los libros, que se prejubila de batallas, y ya no tiene el empuje de cuando le dijo sus amores a Patro en Chikito.

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