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El nuevo Mario Conde no se parece a Oscar Wilde

29 septiembre 2008

El ex presidente de Banesto, uno de los ex-presos más famosos de Alcalá Meco, intervino recientemente en un acto promovido por la Fundación Ananta para conmemorar el Día Internacional de la Paz de la ONU. Conde, muy delgado, con voz ronca y dejando escapar a veces suspiros, habló de la búsqueda de su “camino espiritual”.

Mario Conde ha cambiado. No hay má que verlo, está más delgado y la edad le ha afilado el perfil. Ya no es el tiburón que se dejara entrevistar por la gatita inocente de Julia Otero, a finales de los 80, en La Luna. De las respuestas de aquella antológica entrevista, no queda nada en el nuevo Conde. Dice que es otro. Seis meses después del fallecimiento de su esposa, Lourdes Arroyo, el que fuera presidente de Banesto entre 1987 y 1993, sufrió un terrible desgarro y un cambio… espiritual.

En la prisión de Alcalá Meco estudió, entre otros textos espirituales, el Tao te King, y ha escrito el libro: La palabra y el Tao. Su paso por la cárcel le ha regalado una certeza: la de limpiar su corazón practicando el silencio. Su filosofía de vida se puede resumir en estas frases que él mismo ha pronunciado en una entrevista reciente:

1.- Trato de evitar las creencias; las creencias me parecen peligrosísimas. Los que hemos estado en la industria farmacéutica sabemos lo peligrosos que son los analgésicos, porque no curan, sólo adormecen el dolor. Las creencias, para mucha gente, funcionan como adormecedores de angustias.

2.- Uno de los grandes problemas es que la espiritualidad se viste de religión y se pierde. Yo, andando, andando, fui por el camino del esoterismo, y el esoterismo me llenó.

3.- Yo entiendo la impermanencia de lo manifiesto, pero no la idea de la vacuidad como última respuesta al planteamiento del Espíritu. Estoy más cerca de la vacuidad que de la pervivencia de la hiperindividualidad.

4.- Cuando se casó mi hija Alejandra yo le decía: “en el amor no hay dos que se transforman en uno; hay ninguno”. Si hay uno, ya no es amor. El amor puro es ninguno, es fundirse en todo.

5.- La materia como concepto excluyente del Espíritu es una barbaridad, el Espíritu fluye por todos lados. Hay que cuidar el cuerpo, porque es el vehículo que nos ha sido dado para almacenar este “trozo” de Espíritu y seguir progresando. Por eso la austeridad tiene sentido en la medida en que los abusos del cuerpo se pueden transformar en suciedades en esa cavidad del alma y hacer que se vaya el Espíritu.

Punto por punto, el nuevo Conde ha entrado por la puerta grande del templo esotérico, del que nuestra cultura anda con escasitos conocimientos. Pero, a grandes rasgos, lo suyo es una mixtura de dualismo (cuerpo y mente como enemigos), rechazo de toda Iglesia o creencia (que es frustrante para el espíritu individual), la unión del amor es una fusión de dos gotas que desaparecen en un océano (definición a años luz de la expresión cristiana “dos en una sola carne”), no hay una creencia en un Dios personal sino en un fluir espiritual que se descubre en el silencio, etc.

Pero, hablemos ahora de Oscar Wilde. Él también pasó por la cárcel, como Mario Conde, la suya fue la de Reading, por comportamiento licencioso y escándalo publico. El padre de su amante se vengó enchironando al escritor. Él también vivió una transformación interior dentro de su celda. Recogemos algunas frases recogidas en su memorable documento autobiográfico “De Profundis”:

1.- Me dejé arrastrar de indolencia sensual y sin sentido. Me divertía ser un dany y un personaje mundano. El deseo era, al final, una locura, una enfermedad, o ambas cosas. Olvidé que cada cosa que se hace en el día, hace o deshace el carácter. Ahora, para mí, sólo queda una cosa, la Humildad.

2.- No lamento un solo instante haber vivido para el placer. Lo hice hasta el fondo, como se debe hacer todo lo que uno haga. No hubo placer que no experimentara. Eché la perla de mi alma en una copa de vino.

3.- La mayoría de la gente vive para el amor. Pero es de amor y admiración de lo que deberíamos vivir. Si algún amor se tiene con nosotros, deberíamos reconocer que somos indignos de él. Nadie es digno de ser amado. El hecho de que Dios ame al hombre demuestra que en el orden divino de las cosas ideales, esté escrito que se dé amor eterno a lo que es eternamente indigno. El amor es un sacramento que habría que recibir de rodillas.

4.- Claro está que el pecador ha de arrepentirse. Sencillamente porque, de otro modo, no podría entender lo que ha hecho. El momento del arrepentimiento es el momento de la iniciación. Más que eso, es el medio por el que uno altera su pasado. Los griegos lo tuvieron por imposible: “Ni los dioses pueden alterar el pasado”. Cristo mostró que el pecador más vulgar podía hacerlo. En el momento en el que el hijo pródigo se hinco de rodillas y lloró, realmente transformó el haber dilapidado su caudal con rameras.

5.- El momento más alto de un hombre, no me cabe ninguna duda, es cuando se arrodilla en el polvo y se golpea el pecho, y cuenta todos los pecados de su vida.

Si se observan detenidamente cada uno de los cinco puntos, conlcluiremos que ambos “ex-presos” se encuentran en la antípodas.

Wilde ha sido consciente de su conducta deplorable y sólo puede salir de ella a través de un acto de arrepentimiento hacia Alguien, una presencia que le es exterior, ajena a él mismo, y que lo ama de una forma inaudita e inmerecida.

En Wilde, todo su relato está situado en el marco de una relación, de un encuentro. En Conde en un descubrimiento interior, en silencio y solitario. 

En Wilde no hay dualidad cuerpo-mente. El cuerpo sirve para ponerse de rodillas, llorar, amar, todo ello es la expresión física del alma. No hay contradicción. En Conde, la materia sólo es un vehículo, un envase independiente al alma.

La creencia para Wilde no es un “analgésico” (palabra que usa Conde), sino la posibilidad de encontrarse con el Otro.

La prosa de Wilde es más humana, por que es inteligible: nos habla de arrepentimiento; la de Conde parece más una lección de iniciado:”Estoy más cerca de la vacuidad que de la pervivencia de la hiperindividualidad”.

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Commentarios

3 Responses to “El nuevo Mario Conde no se parece a Oscar Wilde”

  1. Enrique Meneses » ¡Que no cunda el pánico! on septiembre 30th, 2008 22:46

    [...] el valor de los pisos subía anualmente, durante años, como la espuma del mar, éramos bastantes los que recordábamos el juego del Monopoly en el que los participantes se creen ricos manejando billetes de pega con los que se compran la Gran Vía o el Estadio del Bernabeu. A pesar [...]

  2. PERLA on diciembre 14th, 2008 9:27

    me gustaría contactar con el Sr. Mario Conde, a través de correo electrónico. ¿Cómo podría hacerlo?

    gracias.

  3. Rafael del Barco Carreras on mayo 13th, 2009 17:38

    12-05-09 JUICIO EN BARCELONA POR EXTORSIÓN Y DENUNCIAS FALSAS.

    ACUSADOS, RAFAEL JIMÉNEZ DE PARGA, ALFREDO SÁENZ ABAD, Y OTROS.

    EL BANESTO DE MARIO CONDE, INTERVENIDO POR EL BANCO DE ESPAÑA.

    Rafael del Barco Carreras

    Un repaso al desastroso BANESTO de 1994. La sexta jornada del juicio para dilucidar quien y cómo se originó una querella, ampliada y ratificada cuatro veces, con las falsedades que convertidas en indicios criminales condujeron al juez Luis Pascual Estevill a dictar tres autos de prisión, y retirarlos tras cobrar 50 millones de pesetas, con la presunta complicidad del abogado externo del banco, Rafael Jiménez de Parga, multiplica las falsedades y mentiras de todo el proceso, entrecortadas por el “no recuerdo”.

    Primer testigo, el sicoterapeuta del administrador de Harry Walker, González Mestre, que tras pasar tres días en la cárcel y la posterior “suspensión de pagos” de su grupo cayó en profunda depresión, y pedía 300.000 euros de indemnización. Por suerte corta declaración seguida de la desgraciada testificación de seis cargos de aquel Banesto. Jubilados, prejubilados o despedidos. Casi, o todos, letrados del Banco. Por el momento me ahorraré nombres por si se me escapan descalificaciones que los seis se merecen. Lo único claro a un oyente imparcial, inexistente, era que Alfredo Sáenz Abad, presidente del banco y actual segundo de Emilio Botín, ni intervenía ni sabía que se cocinaba en una Mesa Calificadora Central, que tampoco calificó nada. Si nombres y cargos se pasaban responsabilidades cargando a ausentes, por las cartas cruzadas entre sucursal y central respecto al grupo Harry Walker, para Banesto Grupo Olabarría, en Madrid pedían datos que nunca llegaron. Situación justificada en un bucle de preguntas e ininteligibles respuestas que el Presidente de la Sala interrumpió por reiterativas.

    Una anécdota, el pago de una factura al Bufete Jiménez de Parga por 3.500.000 de pesetas por unas investigaciones (sin precisar) de una agencia llamada INVESTIGATION BOUREAU, propiedad de los Jiménez de Parga. Otra, la presencia en el asunto, también sin precisar, del difunto Ramón Guardans, prohombre barcelonés nieto del gran CAMBÓ, presidente del Comité Regional de BANESTO, que acabaría mal por cuestiones crediticias con su propio banco.

    Todos colapsados en su labor en el banco, la cifra de morosos pasaba de los 300.000 millones antes declarados a 700.000 con un 30% en Barcelona. Oyendo a aquellos ex cargos, pidiendo a gritos un psiquiatra o psicólogo para centrar su personalidad y circunstancias en aquel BANESTO, se entiende el porqué de sus escasos recuerdos y olvidos, y la propia intervención del Banco de Mario Conde por el Banco de España. Si uno ratificó una de las querellas, pasando de anterior acusado a testigo, otro se acogió en 1998 a una excelente jubilación anticipada compensando un crédito de 8 millones y otras prebendas, con en la actualidad un bufete propio que trabaja con Banesto y dice otras instituciones financieras. Se repetía también el caso de otro testigo en otra jornada, despedido a la brava. Y cuidado, aquella gran pelota morosa y totalmente incobrable, rodaba de mucho antes de Conde. Se renovaban créditos desde tiempos inmemoriales, y por lo deducido en cada “nuevo crédito” se estampaba en la carpeta “Grupo Olabarría”. Uno de los declarantes aseguraba que un director de la OP Barcelona siempre confirmaba los expedientes con un “tranquilos, esto es del Grupo Olabarría” a pesar de en repetidas veces haber oído a Pedro Olabarría que él jamás avalaría porque no se sentía obligado ante aquellas renovaciones. Pero, como si de una premisa se tratara, nadie mencionó a Javier de la Rosa y Banca Garriga Nogués, procedencia del enredo.

    Si el primer banco nacional era un basurero, y a tenor de banqueros y ex bancarios, comparando con bancos y cajas actuales, donde se dan por supuestos los valores morales de los reales beneficiarios de los créditos, los gestores de los grupos, se conceden grandes cifras sin aval, y se renuevan y amplían créditos, se entiende un poco más la ACTUAL PROFUNDA CRISIS. Y si aquel Banesto repartía dividendos en pura quiebra, los actuales igual, y las cajas declarando beneficios.

    Una jornada, más que aburrida, decepcionante o preocupante por el mensaje trasmitido, y por la poca moral que clientes y bancarios ponían de manifiesto. Ver http://www.lagrancorrupcion.blogspot.com

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