Los votos que Obama gana gracias a Oprah Winfrey
14 Agosto 2008
Los candidatos a la presidencia gastan todas sus energías para hacerse con el voto de las celebridades. Es una de las bazas más importantes que tienen que considerar para el éxito de las presidenciales. No hay ninguna duda de que la campaña frustrada de Mike Huckabee para su nominación republicana, se debió en parte a esos anuncios en los que aparecía con Chuck Norris.
Los economistas Craig Garthwaite and Timothy Moore de la universidad de Maryland, College Park, muesrran que el apoyo de Winfrey a Obama durante el último año, le garantizó un millón de votos en las primarias y en los caucus. Sus conclusiones se basaron en un análisis de suscriptores de The Oprah Magazine y sobre los lectores de los libros que allí se recomendaban.
Los resultados ofrecieron una correlación directa de saeguidores de Oprah y Obama. “Pensamos que la gente recurre a la información sobre política desde todas las fuentes posibles en el día a día”, dice Moore, “y para mucha gente, Oprah es una fuente capital”.
En su investigación, aún no publicada, los economistas siguen la pista de los apoyos a lo largo de la historia reciente de los Estados Unidos. Por ejemplo, la campaña de 1920 de Warren Harding, que tuvo a Al Johnson, Lillian Russell y Douglas Fairbanks como “supporters” de lujo. Pero lo de Oprah es algo sin parangón hasta la fecha.
La otra cara es que los economistas no entran a considerar sómo el apoyo de Opraha a Obama ha podido afectar a la popularidad de la periodista. Porque un número importante de personas, especialmente mujeres, se han enfadado por su abierto apoyo a Obama en contra del voto femenino que se dirigía a Hilary.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Los zurbaranes de Sevilla han conseguido dejar el tiempo desabotonado, en suspenso. Los chinos dicen que ven la hora en los ojos de los gatos. Baudelaire escribió que cuando se inclinaba sobre aquella mujer que le inspiraba sus mejores versos, y la miraba fijamente a los ojos, veía con claridad la hora, “constantemente la misma, una hora vasta, solemne, grande como el espacio, sin división de minutos y segundos”, y es que cuando uno está con quien ama, al tiempo no le salen grumos. La mirada del espectador de Zurbarán tiene mucho de un estatismo que no desaloja de la realidad, sino que hace descubrir a Dios en los mundos y submundos cotidianos.
Claro, un museo que te recibe con tres patios abiertos (el del aljibe es de ensueño) y con sus silenciosos claustros, sólo interrumpidos por el gorgoteo del agua, insinúa que te espera un recorrido de honda experiencia religiosa.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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