Cosecha de pobreza en África, ¿por qué?
14 agosto 2008
Cosecha de pobreza. Así es como la revista TIME, en su último número, denomina el drama de la situación económica en muchos países de África. El ejemplo más claro es el de la ciudad etíope de Kuyera. “Es verdaderamente extraño -comenta Jean de Cambry, miembro de Médicos Sin Fronteras-, porque todos sus campos son verdes, pero aquí la gente se muere de hambre”. El color verde de este año es engañoso, porque es fruto de las intensas lluvias que tuvieron lugar durante el mes de junio. El problema es que una sola cosecha fallida es suficiente para convertir a todo Etiopía en una catástrofe humanitaria. Y es entonces cuando actúan los occidentales. El famoso Live Aid, aquel esfuerzo internacional promovido por estrellas del rock para ayudar a las víctimas de la pobreza en Etiopía, supuso una increíble generosidad global. Pero, irónicamente, esa generosidad ha sido la causa de la crisis actual.
Millones de toneladas de comida entraron en el país. Con lo cual se creó una absoluta dependencia del exterior, abandonándose las prácticas agrícolas que incrementaban las labores de cultivo locales. Este año, los Estados Unidos darán más de 800 millones de dólares a Etiopía: 460 millones en alimentos, y 350 para el tratamiento del SIDA. Pero sólo 7 millones para el desarrollo agrícola. Cuando ocurre una tragedia en las cosechas es cuando aparece la caridad, y la caridad se convierte en adictiva. Los campesinos etíopes no pueden competir con la llegada de alimentos gratuitos, por eso, paralizan su trabajo.
Después de la Segunda Guerra Mundial, las instituciones de Bretton Woods y el Plan Marshall ptropugnaron la idea de que el desarrollo económico era la clave para la paz. Las organizaciones caritativas actuales responden a emergencias humanitarias en los países pobres con el mismo principio. Así ocurrió en los años 60 en Biafra, en los 70 en Bangladesh y en los 80 en Etiopía. Son buenos gestos de caridad pero una errónea teoría del desarrollo. El desarrollo se refiere siempre al largo plazo.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


est imagen me parese realmente increible ya q pueden haber personas como nosotras en una situacion inimaginable . la verdad q me da mucha tristeza q en un lugar donde nosotros no tenemos ni idea pueda haber tamto sufrimiento
bueno si es asi deverian actuar los que mas saben y la alluda tendria que ser lamentablemente dame y te doy obligar a esta guente a trbajar no para ellos sino para los mas pequeñitos
que barbaro