Colapso glacial
19 Julio 2008
Después de dos años y cuatro meses, el “puente blanco” del Perito Moreno se derrumbó el miércoles pasado, por primera vez en pleno invierno. ¿Cómo se produce la ruptura? ¿Cuándo volverá a ocurrir? ¿Por qué es el único glaciar que crece?
El proceso de ruptura se había desencadenado el viernes 4 de julio cuando una fisura en el dique formado por el hielo –que obstruía el flujo del canal– comenzó a filtrar agua. Y la explosión llegó cinco días después en horas de la mañana, cuando aún no había mucha gente en el parque, ya que se esperaba que la caída ocurriera uno o dos días después.
El glaciar Perito Moreno es uno de los pocos en el mundo que avanza, mientras todos los demás retroceden por el fin de la última glaciación. La razón no está del todo clara, pero la teoría más aceptada es que ciertos movimientos sísmicos habrían producido una leve inclinación del terreno, ocasionando que una porción de la cuenca de alimentación del vecino glaciar Frías se derive hacia el Perito Moreno. El pronunciado retroceso del glaciar Frías en las últimas décadas corroboraría esta teoría.
Pero el avance del Perito Moreno se ve cortado por la pared natural de la Península de Magallanes, que le pone un límite y ocasiona las cíclicas y espectaculares rupturas que se han hecho famosas en todo el mundo. El curioso fenómeno de la ruptura se da porque justo delante del glaciar pasa el Canal de los Témpanos, un flujo de agua que une el Brazo Rico del lago Argentino con el cuerpo central de ese mismo lago. Al avanzar sobre el canal y quedar varado el hielo sobre la roca, esa mole helada forma un dique natural que interrumpe el flujo de agua. Finalmente, la formación cede por su propio peso y colapsa, dejando fluir el agua.
Luego de la ruptura, la pared del glaciar comienza a avanzar poco a poco hacia la península otra vez, y en un futuro impredecible de entre dos y cuatro años se desencadenará el proceso nuevamente. A menos que el calentamiento global acelere aún más el retroceso natural de los glaciares y venza también al último de los glaciares que pelea por no desaparecer.
Algo curioso ocurre la primera vez frente al glaciar. Todo viajero experimentado llega por lo general a la conclusión fatal de que las fotos mienten. La Torre Eiffel no era tan grande como parecía, ni el pastito de la campiña inglesa tan verde como en los libros, ni la Ciudad Prohibida de Beijing tan inabarcable como en la película de Bertolucci. Sucede que por lo general una buena fotografía de paisaje lleva el sello artístico de su autor, quien recorta la realidad y la embellece a tal punto que, cuando las personas se hacen presentes en el lugar, sienten una rara desilusión. Sin embargo, con el Perito Moreno ocurre exactamente al revés. Por un lado, el frente del glaciar es tan ancho que en una foto no se puede obtener una idea justa de su verdadera amplitud. Y, además, es un paisaje sonoro y en constante movimiento. En el Perito Moreno se puede estar observando distraídamente el panorama hasta que de pronto una explosión descomunal anuncia el desprendimiento de un gran bloque de hielo. Cada nuevo témpano cae como en cámara lenta, se hunde y sale a flote para fluir siguiendo el curso del canal. Otras veces son paredes completas las que caen como un árbol, produciendo olas y un estrépito que retumba en la amplitud del valle. Casi permanentemente se escucha el eco de pequeños y grandes estallidos como tiroteos lejanos, o incluso algún cañonazo atronador que hace vibrar las pasarelas en su propio quicio. Detrás de esa muralla blanca parecen ocurrir violentas tempestades o guerras secretas con remansos de paz, rellenadas por el rumor constante del agua que corre y el sonido del viento cortado por las puntas de hielo.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Los zurbaranes de Sevilla han conseguido dejar el tiempo desabotonado, en suspenso. Los chinos dicen que ven la hora en los ojos de los gatos. Baudelaire escribió que cuando se inclinaba sobre aquella mujer que le inspiraba sus mejores versos, y la miraba fijamente a los ojos, veía con claridad la hora, “constantemente la misma, una hora vasta, solemne, grande como el espacio, sin división de minutos y segundos”, y es que cuando uno está con quien ama, al tiempo no le salen grumos. La mirada del espectador de Zurbarán tiene mucho de un estatismo que no desaloja de la realidad, sino que hace descubrir a Dios en los mundos y submundos cotidianos.
Claro, un museo que te recibe con tres patios abiertos (el del aljibe es de ensueño) y con sus silenciosos claustros, sólo interrumpidos por el gorgoteo del agua, insinúa que te espera un recorrido de honda experiencia religiosa.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


la verdad son fotos impresionantes, me encanta esta maravilla porque se ve la creacion divina de DIOS. la verdad debe ser muy afortunada la gente que ha podido estar alli.la ARGENTINA tiene tantas riquezas y maravillas y esta es una de ellas ………………………………………