Nueva enfermedad, la tanorexia
14 julio 2008
Que el sol es fuente de vida es indiscutible. Sin embargo, como indiscutible es que cada vez somos más adictos al bronceado. Y esta ‘obsesión’ por estar moreno tiene nombre: tanorexia. Es una enfermedad poco diagnosticada pero cada día más común.
El problema es que las personas que sufren esta obsesión nunca están a gusto con su color de piel. En la mayoría mujeres, son consideradas “adictas a los rayos UVA”. Pese a todo, no existen datos oficiales de personas que sufren esta enfermedad, aunque diariamente podemos observar en las playas gente que pasa diariamente muchas horas expuesto al sol.
El perfil suele ser una mujer de entre 25 y 35 años, aunque se han registrado casos en los que desde los 17 años ya están obsesionadas con ‘coger color’ rápidamente. Los que sufren tanorexia se ven poco bronceados. Por esta razón, se esmeran en exponerse al sol o invertir mucho dinero en sesiones de rayos UVA, dañando en ocasiones su piel para el resto de su vida.
Los expertos alertan sobre la necesidad de protegerse bien cuando se está bajo el sol. El cáncer de piel provoca 50.000 muertes al año en el mundo.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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