“El hombre actual está desafiando a los dioses”
30 junio 2008
Recogemos fragmentos de una entrevista, recogida hace poco tiempo en un diario de tirada nacional, a nuestro flamante Premio Cervantes del 2002, José Jiménez Lozano, con motivo de la aparción de su última novela, “Agua de noria”:
“Veo a unos personajes y cuento lo que les pasa, eso es todo. Lo que me interesa es salirme de mí mismo y contar lo que les pasa a los hombres. Walter Benjamin decía que nos habíamos quedado sin cosas que contar, pero yo no estoy de acuerdo con eso. La vida del hombre continúa siendo extremadamente compleja y rica”.
“¿Dónde están los límites de la experimentación médica, hasta qué punto es lícito experimentar con cobayas humanas para el bien de la ciencia? Todos los persanajes están desconcertados, todas las preguntas permanecen en el aire, aunque es evidente que estamos asistiendo al perecimiento de nuestra cultura”.
En “Agua de noria”, la policía sigue la pista de un grupo de gente que trafica con órganos humanos. “Ahora se había descubierto que la muerte era un factor de progreso y mantenía no sólo un perfecto equilibrio en la población humana, sino que garantizaba la selección de los mejores, cuya vida tenía calidad de animal pleno y poderoso, única vida que merecía vivirse”.
“El pasado nos ayuda a encontrar nuestra conciencia crítica. ¿Cómo nos podemos ir acostumbrando poco a poco al horror? Cada vez nos hiere menos hablar de la eutanasia o del aborto. Empezamos a ver con completa normalidad lo que para nuestra padres era un horror, y eso resulta un poco alarmante. Hoy los hombres estamos desafiando a los dioses, a la ley natural, y no hace falta ser cristiano para sentirse preocupado”.
“En la novela se trata de contar. Si uno es capaz de contar bien lo que le pasa a un pájaro, habrá belleza, carnalidad, emoción. Y la filosofía, las preguntas, los cuestionamientos serios se darán por añadidura, porque están en la vida de los hombres”.
“Después de Freud es bastante fácil atrapar el alma humana. Yo intento que en mis historias el alma se revele, peo sin un exceso de análisis, sin darle mayor importancia”.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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