Oportunidad para las FARC
23 mayo 2008
Hablamos en La Baraja del secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Fabián Marulanda, que señaló que la muerte del fundador de las FARC, Manuel Marulanda, puede ser una oportunidad para que la guerrilla se dé cuenta de que no puede obtener el poder por medio de la violencia y así el país alcance la paz. “Esta puede ser una oportunidad para que las FARC se den cuenta de la dificultad que van a tener para mantener sus posiciones y mantener ese ideal de obtener el gobierno por la vía armada”, señaló a la prensa.
También pidió al Gobierno de Álvaro Uribe que sea “prudente” después del anuncio de la muerte de “Tirofijo”. “Los triunfos hay que manejarlos con más prudencia que las mismas derrotas, porque el derrotado o herido puede reaccionar de manera inesperada. Los comandantes de la guerrilla tienen que estar dolidos por la muerte de quien fue su icono, su ídolo supremo”, subrayó.
Unas declaraciones muy oportunas, Uribe no puede lanzar las campanas al vuelo, ya que podría provocar en la guerrilla la reacción del jabalí herido, que se revuelve y es capaz de destrozar lo que pille a mano. Además la Iglesia colombiana ha demostrado que en el país no se vive una situación de guerra civil, sino un estado de libertades amenazado por una guerrilla terrorista.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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